El propósito

Por Gonzalo Córdova

Hablar de nuestra finalidad, de nuestro propósito en la vida es un tema que debería ser parte de la sobremesa todos los días y conforme crecemos, dado que somos responsables de crear espacios donde nuestras hijas e hijos florezcan y encuentren esa finalidad. El día de hoy conversaremos acerca de nuestro propósito y cuál es su importancia en nuestra vida.

Nuestro propósito es aquella actividad que nosotros realizamos en la cual nos podemos perder e incluso olvidarnos de nosotros mismos y, que hacemos de manera bella de manera fácil, es también aquello que combina nuestra experiencia de vida, no necesariamente escolar, con nuestros talentos y que los demás reconocen como algo que les inspira o les toca o celebran al ver eso que hacemos.

Pensemos por un momento que nadie tiene un propósito y que nuestra única función de existir es la de funcionar en sociedad, ganar algo de dinero, procrearnos y morir. Esta sería una vida en la cual sentiríamos una constante sensación de que algo nos falta, de que algo no está completo, de que “debería haber algo más”.

Imaginemos pues que todos tenemos un propósito y que nuestra meta es encontrar o recordar eso que nos llena, nos engrandece y nos produce entusiasmo, nos damos cuenta que venimos a aportar al mundo y a dejar un legado que forma parte de la humanidad.

Al reflexionar, ¿cuál de estos dos escenarios les parece más atractivo? La gran mayoría de las personas se inclina por el segundo pues es aquí donde ocurre el fenómeno más importante que consiste en ser lo que venimos a ser a través del hacer. En otras palabras: aportamos desde nuestra creatividad, sintiéndonos plenos y satisfechos con nosotros mismos. Esto nos lleva a la felicidad incluso cuando la cantidad de dinero que cobremos por esa actividad no sea mucho y es por esto que la cantidad de dinero que recibimos no está conectada necesariamente con nuestra felicidad.

Conozco varios ejecutivos que tienen un trabajo que mucha gente podría envidiar o desear y que la cantidad de dinero que ganan nos podría producir incluso sorpresa por ser tanto, sin embargo muchos de ellos no son felices y este es un fenómeno que realmente nos preocupa pues el no ser o sentirse pleno en nuestro trabajo sí tiene un efecto inmediato en nuestro trabajo y también en nuestra persona y los que nos rodean.

Nadie está exento de esta experiencia: muchas veces las circunstancias de la vida nos ponen (o más bien nosotros mismos nos ponemos) en sitios donde el trabajo no es lo ideal sin embargo la necesidad es grande y como dicen por ahí “es lo que hay”. Pasan los años –vaya que pasan y pasan rápido—y de pronto esta persona que únicamente estaba intentando remediar una situación financiera ha vivido toda una vida en un lugar que no le llena o da satisfacción pero que también ha producido insatisfacción a su alrededor.

¿Qué pasaría si nos dedicamos a descubrir nuestro propósito? ¿Cuáles serían los pasos para encontrarlo? ¿Para qué nos puede servir el definir nuestro propósito? Intentemos responder estas preguntas con más preguntas y algunas reflexiones.

Descubrir nuestro propósito es un trabajo de reflexión que generalmente funciona mejor a través de las preguntas, por ejemplo: ¿qué se supone que yo debo hacer en este mundo? ¿qué quería ser cuando era niño? ¿cuándo me he sentido más satisfecho? ¿cuáles son mis talentos y habilidades naturales? ¿cuáles son mis fortalezas? ¿dónde soy más productivo, eficiente, eficaz? ¿cuáles son mis debilidades más marcadas? ¿qué es lo que más me cuesta? ¿qué papel en la vida me queda más? ¿qué papel en la vida simplemente no me queda? ¿cómo me describiría mi mejor amigo? ¿qué dicen los demás que yo debería hacer con mi vida?

Responder estas preguntas nos debería dar grandes pistas acerca de nuestra finalidad en la vida para detectar nuestras habilidades, nuestras fortalezas pero también nuestras debilidades que por cierto, también nos sirven mucho en el descubrir lo que nos apasiona o al encontrar nuestra inclinación de servicio.

Es en el servicio donde muchos de nosotros brillamos: es como si la gran mayoría de los seres humanos encontráramos, en el darnos a los demás, la satisfacción más grande. Volvamos al propósito y para ello es necesario que hagamos el ejercicio de continuar viéndonos, escucharnos de manera sincera.

Nuestro propósito es como el timón del barco que nos ayuda a llegar a ciertos lugares, conocer ciertas personas, abrir conversaciones particulares, etc.

Hay, además de la reflexión a las preguntas que realizamos anteriormente, algo más que podemos considerar para descubrir nuestro propósito y consiste en tres pasos básicos: 1) Identificar situación actual, 2) Definir propósito, 3) Reflexión y responsabilidad. Y a continuación veremos cada uno brevemente:

1) Identificar situación actual

Todos sabemos que la persona más fácil de ver y juzgar es aquella persona o situación que tenemos frente a nosotros, y que la persona más difícil de ver somos nosotros mismos. Por lo tanto, es de suma importancia identificar cómo somos actualmente, qué hacemos, como vivimos, bajo qué condiciones estamos viviendo la vida, qué nos gusta y qué nos disgusta, ¿estamos conformes o inconformes?, este es un análisis que nos abre la puerta a nuestro propio mundo y con ello desarrollamos ese “darnos cuenta” de nosotros mismos para poder tomar acciones futuras.

2) Definición de propósito

Con las preguntas y reflexiones anteriores deberíamos estar muy cerca de encontrarnos con nuestro propósito y también podemos, con ayuda de lo lúdico y lo didáctico facilitar el proceso. Por ejemplo dibujar con colores en una hoja en blanco una escena de aquello que más desearíamos lograr, con el mayor detalle posible. También podemos crear un cuento en el cual nosotros seamos ese personaje central y crearemos esa historia que nos haga mayor resonancia y en la cual nos veamos reflejados de manera genuina.

3) Reflexión y responsabilidad

Una vez que hemos encontrado nuestra finalidad o propósito, es muy interesante reflexionar y contrastar contra lo que hoy realizamos. Sin por ejemplo, nos hemos visualizado como grandes escultores y en la actualidad somos ingenieros, quizá haya una concordancia con eso que vimos y lo que realizamos, si por el contrario, nos dedicamos a las ventas pero nos hemos visualizado siendo astronautas, quizá haya un proceso de congruencia, estudio y compromisos que tienen que ver con nuestra capacidad de responsabilizarnos. Esta última parte nos va a permitir encontrar que nuestro propósito no necesariamente está relacionado con nuestra actividad profesional sino con nuestra forma de ser en el mundo. Por último recomiendo ampliamente el trabajar con un coach para encontrar caminos y espacios que permitan llegar a estas reflexiones.

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