Reflexiones y preguntas en la cuarentena

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Por Gonzalo Córdova

A continuación y a diferencia de otros artículos que he escrito, esto que presento hoy, es algo así como un compendio twittereano más que otra cosa: es sin duda, el resultado de más de cuarenta días de aislamiento y apreciación por lo inmediato, por aquello que se va creando y viendo en y con la presencia. Me queda muy claro que no soy el primero ni el último que ha notado estos momentos y experiencias, simplemente hoy, les quiero dar voz como para que no se queden en mi libreta de notas, para que de alguna forma lleguen a alguien y ojalá ese alguien o esos alguien se inspiren y vean estos instantes desde una artista distinta.

Por favor, no esperen un gran contenido, muchas de las ideas que menciono son únicamente pensamientos, breves y efímeras ideas que me han ido visitando conforme los días avanzan y conforme el cuerpo va danzando con lo cotidiano, lo nuevo, lo antiguo, lo que llamábamos normal y lo que de pronto ahora, nos parece extraordinario. No me pidan muchas explicaciones, en este punto de mi vida tengo más preguntas que respuestas a mis propias preguntas, por favor, háganme ese favor. Los invito a cuestionar mis ideas y reflexiones, a quizá, comparar con lo que han vivido ustedes, les aseguro que ustedes están más cuerdos que yo, de eso no hay duda.

Consiste por cierto en dos etapas. Una de reflexión y otra de preguntas. Bien, bajo advertencia no hay engaño dicen por ahí, así que aquí vamos: 

Amo el olor a café al entrar a la cocina. Ahora tengo más tiempo para atestiguar el brillo de mi hija. El corazón de mis perros late más fuerte cuando nos abrazamos. Se acabó la prisa de las mañanas. El tráfico nunca me afectó y ahora no es más que un recuerdo vago. No extraño conducir mi auto. No tengo prisa por llegar a ningún lado. Nadie me espera en alguna oficina o en algún lugar. La moda y no es más que una excusa frívola para ponerse ropa. Veo mi closet, me da risa y vergüenza ver tanta ropa que no me pongo y pagué. Me gustaba ir a los supermercados sin tapaboca y tardarme horas en el pasillo del shampoo oliendo cada uno aunque acababa comprando el mismo. Extraño dejar a mi hija todas las mañanas en al escuela y ver de cerca el futuro de la humanidad. 

¡Que ganas de ir al mar a meter los dedos de los pies y correr por la arena! El jardín de mi casa se ha convertido en el espacio donde viajo por el mundo. Nunca antes había sentido mayor compasión y admiración por doctores y enfermeras.

Impresionante ver el valor que se le ha dado al papel de baño. La gasolina en números negativos—de episodio de Black Mirror. Salir a las calles es como entrar a un episodio de Walking Dead. La cocina sigue siendo el corazón del hogar. El hogar se hace con los sueños y la vida, con la presencia y los desafíos, sin importar la casa en la que nos encontremos. Recordé que antes decíamos las horas viendo las sombras que se proyectaban en el suelo. Me da risa la expresión, “salió el sol, el sol se mete”. 

Tal parece que nos fuimos preparando sin saberlo para la cuarentena: somos expertos en buscar el entretenimiento sin salir de casa y mantener distancia social de forma natural. Se terminó el estrés por cruzar la ciudad y llegar a la cita, ahora saltamos de un número de reunión a otra. La motocicleta es el vehículo de la distancia social por excelencia. El encierro es el lugar donde venimos a cosechar lo que sembramos todos estos años. Hoy entendemos que todo lo que no hacíamos no era por tiempo sino por ganas. Ahora resulta que vemos más a los amigos a distancia que cuando estábamos fuera. 

Los viejos del mundo me importan, todos seremos viejos, unos antes, otros después. Me sorprende no desear el pasado sino dedicarme a vivir el presente y crear el futuro. ¡Que nada sea como antes, que nada sea banal y efímero, que nos amemos y respetemos! Se terminó el Sunday Blues, finalmente. La música suena, me siento donde el sol pega, la vida sigue. Se me acabaron los pretextos para entrar al centro comercial. Extraño los parques, y las bancas con gente conversando. Deseo ver tus labios detrás de la mascarilla. Veo con curiosidad carritos del súper a reventar de litros de leche. La experiencia de compra, como le llaman los mercadólogos, se ha transformado irremediablemente. 

Los cumpleaños virtuales son realmente aburridos. Los pretextos y las excusas disminuyeron el 99% del día. El universo está confabulando para que finalmente se escriban todos esos libros que no se escribían por falta de tiempo. Pronto, nos vamos a sorprender de todas las innovaciones y creatividad que nos trae la cuarentena. Nos nos dábamos cuenta de la importancia de las peluquerías para no vernos como cavernícolas. En estos días la paciencia se ababa más rápido que el encierro. Me duele pensar en los restaurantes que nos llenaron de tan buenos momentos al estar ahí, disfrutando, en nuestro papel de comensales, mucho mejor que a domicilio. 

Los gansos, los patos, las ardillas y los búhos del parque no se han enterado que es tiempo de estar en casa. Las noticias son las mismas desde que esto inició. La política es más sucia y no por el COVID sino por las mañas y los engaños que cada ves son más descarados con todo y mascarilla. Hablando de mascarillas ahora resulta que están de moda. Estoy resuelto a cambiar mi forma de vivir y ser más salvaje, me gusta no pisar las tiendas y dejar de gastar para disfrutar de la naturaleza. 

Estoy sorprendido de lo poco que necesito para vivir y lo mucho que gasté en banalidades antes de la cuarentena. Está claro que el futuro no es el mismo que el pasado que solíamos vivir como normalidad. No había nada de normal en el pasado que llamamos normal. La vanidad no se acaba con la cuarentena, cada quien se viste de gala desde su casa, al menos de hombros para arriba. Le estoy encontrando el gusto a la lavada de baños y la aspirada de casa. Corro el riesgo de enamorarme de esta vida y no querer regresar jamás a una oficina. Ya casi me curo del consumismo, nada más me falta donar todas las cosas que no utilizo y no me pongo. 

Y así, como si nada pasamos a las preguntas: 

¿Qué nuevo talento has desarrollado en la cuarentena? ¿A qué te has atrevido en estos últimos tiempos? ¿Qué has pospuesto que puedes arrancar hoy mismo? ¿Cuál es tu mayor miedo durante este tiempo? ¿Han escuchado durante la cuarentena la canción Yesterday de los Beatles? ¿Quién desea regresar a su trabajo de 9am a 5pm? ¿Cuántas películas de Star Wars se pueden ver en una sola sentada? ¿Se acuerdan cuando salíamos y nos quejábamos? ¡Ahora no salimos y nos quejamos! ¿Qué sería de esta cuarentena sin las computadoras? ¿Qué pasaría si se fuera la luz por varios días? 

¿Qué es posible desde tu casa que era imposible desde afuera? ¿Qué posibilidades de venta se abren para tu negocio ahora que estamos en esta cuarentena? ¿Qué paradigmas debes desafiar para moverte al éxito personal y profesional en estos tiempos? ¿Qué puertas te abre la tecnología que no usabas antes? ¿Qué conversaciones con otras personas puedes abrir para abrir posibilidades? ¿Qué más es posible hoy qué te aterraba ayer? ¿Cómo te relacionas con tu disciplina hoy en relación a ayer? 

¿Cuál es ese antes y ese después que te ha permitido ser mejor hoy? ¿A quién culpabas por tus tragedias antes de darte cuenta de que tu eres responsable por tu vida? ¿Qué te impedirá seguir siendo tú cuando se abran las puertas? ¿Qué te vas a permitir mañana que no te permites hoy? ¿Cómo te vas a sorprender para aprender a ser mejor hoy y mañana? 

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