He estudiado a empresarios muy exitosos durante
más de 30 años. Esto es lo que realmente los
distingue
Estas son las cualidades que diferencian a los multimillonarios de los
emprendedores comunes: una determinación implacable, inteligencia
emocional y una gran tolerancia al riesgo
POR OLEG BOIKO
Key Takeaways
• Después de estudiar a emprendedores muy exitosos durante más de 30
años, he descubierto que la clave de sus triunfos suele reducirse a la
inteligencia emocional y a una determinación persistente que he
denominado el “pájaro carpintero interior”.
• El coeficiente intelectual (IQ) es útil, pero la inteligencia emocional (EQ)
resulta esencial para triunfar como emprendedor. El EQ no se puede
contratar: debe existir ya o desarrollarse internamente.
• El emprendimiento también requiere una alta tolerancia al riesgo y la
resiliencia para afrontar pérdidas y retrocesos.
El instinto natural de los pájaros carpinteros es perforar árboles, principalmente
para buscar alimento, construir nidos y comunicarse con otros a través del
golpeteo. De forma similar, tener esa capacidad innata de seguir picando, muchas
veces contra toda probabilidad, es una cualidad que distingue a los
multimillonarios de los emprendedores comunes. Y, por supuesto, también está su
disposición a asumir riesgos.
El «pájaro carpintero interior» es un impulso constante por lograr más sin sentirse
nunca satisfecho con un solo éxito. Es esa inquietud que te mantiene en
movimiento, combinada con la inteligencia emocional. Esta última resulta crucial
para motivar a otros y manejar relaciones complejas en el mundo empresarial. No
se trata solo de ser inteligente; se trata de entender y gestionar tus propias
emociones y las de los demás. Al igual que el pájaro carpintero, el objetivo final
es desarrollar una capacidad de comunicación persuasiva.
Criterios para un emprendedor exitoso
Antes creía que cualquier persona podía prepararse para convertirse en un
emprendedor exitoso, capaz de gestionar grandes proyectos, incluso a escala
global. Luego entendí que no es así. Quienes cuentan con el «pájaro carpintero
interior» tienen la ventaja distintiva de ser constantes en sus acciones, de tener un
impulso persistente por alcanzar metas y de irradiar una inquietud permanente,
donde cada éxito no es más que un paso hacia el siguiente. Puede manifestarse
temprano o tarde, influido por personas, circunstancias o incluso surgir de manera
espontánea, pero sin él, el éxito sostenido es imposible.
También solía pensar que un coeficiente intelectual (IQ) alto era la principal
característica que distinguía a las personas exitosas. Hoy, lo colocaría en tercer o
cuarto lugar. Hay personas con una inteligencia analítica promedio que logran
resultados realmente notables. El IQ es una cualidad que, de alguna manera,
puede contratarse. El carisma, las habilidades de comunicación y las cualidades
de liderazgo —estos rasgos que definen la inteligencia emocional— no se pueden
importar fácilmente, ni siquiera comprar. Tienen que existir desde un inicio.
Los proyectos a gran escala implican necesariamente trabajar con muchos
colegas, quienes suelen ser personas complejas, con exigencias, intereses y
agendas propias. Qué tan buenos sean depende, en gran parte, de lo motivados
que estén. Generar esa motivación es, precisamente, una parte fundamental de la
inteligencia emocional.
Aprovecha ese poder emocional
Si las cosas están estructuradas de tal manera que quienes participan se sienten
satisfechos y animados, cada uno a su manera, llegarán resultados valiosos. En la
vida en general, las emociones son los impulsores más poderosos. Son lo que
hace a la humanidad ser lo que es.
Hay personas que nacen con un talento natural para la inteligencia emocional,
mientras que otras solo tienen el potencial. Si ese potencial existe, puede
desarrollarse, aunque hasta qué punto, depende de cada individuo. Por eso, el
coaching es el método más confiable, y quizás el único verdaderamente efectivo,
para lograrlo. La mejor manera de adquirir habilidades reales es aprenderlas en
tiempo real, idealmente de la mano de un mentor con experiencia.
Entonces, ¿qué más distingue a los emprendedores exitosos? La suerte suele
acompañar a quienes logran combinar la inteligencia analítica con la
creatividad, el ingenio y la capacidad de pensar «fuera de la caja»
para resolver problemas y generar ideas. Hay un patrón común en el éxito
profesional de muchos multimillonarios: todos hicieron cosas conocidas, pero
mucho mejor que sus competidores. De hecho, muy pocos inventaron algo
completamente nuevo.
Tomar riesgos
No puedes ser emprendedor sin tener tolerancia al riesgo. Tomar decisiones de
negocio implica asumir riesgos, varias veces cada día. Jugar a lo seguro puede
impedirte conseguir avances importantes.
Si no estás dispuesto a arriesgarte en los negocios y, en cambio, siempre
buscas minimizar posibles pérdidas, difícilmente conseguirás algo
extraordinario. El riesgoimpulsa la evolución. El mundo de los negocios, igual
que el deporte, la ciencia, los campos creativos o la exploración, es una
competencia constante contra la naturaleza, el destino, uno mismo y el mundo que
gira a tu alrededor. Por eso, recuerda: no hay competencia sin la posibilidad de
perder. No es de extrañar que dirigir una empresa se compare muchas veces con
las apuestas, pues las probabilidades suelen ser completamente impredecibles.
Mantén la paciencia y el control
La paciencia es crucial para la inteligencia emocional: es la capacidad de construir
relaciones paso a paso y avanzar con claridad en procesos complejos. Prepárate
para esperar. Alterarse por cosas que no puedes evitar o cambiar no lleva a
nada y solo consume tu energía. Si estás agitado, percibes el mundo de forma
distorsionada, y en ese estado se vuelve casi imposible pelear con eficacia, mucho
menos ganar.
Lo mismo ocurre con las pérdidas. Las pérdidas son inevitables en los negocios.
Puede tratarse de una ligera fluctuación del mercado, una mala decisión gerencial
o una presión inesperada de la competencia y, zas, de pronto estás frente a una
posible bancarrota, aunque cuentes con conocimiento y habilidades.
Por otro lado, hay quienes obtienen grandes fortunas por pura suerte, pero no
logran conservarlas porque no tienen la capacidad emocional para manejar ese
tipo de situaciones. El dinero, la riqueza y el éxito desmedido inevitablemente
impactan la naturaleza humana. Manejar grandes sumas de dinero implica una
presión psicológica considerable y exige una enorme fuerza de voluntad, lo cual
conlleva decisiones cada vez más complejas.
Recuerda: a veces hay que tocar fondo para volver a subir. Hay lecciones valiosas
que solo se aprenden en el punto más bajo, siempre que tengas un nivel
razonable de inteligencia emocional y analítica, y que ese «pájaro carpintero
interior» siga golpeando sin parar dentro de ti.
Personalmente, nunca me altero por las pérdidas. Lo considero contraproducente.
En lugar de eso, analizo qué salió mal, enciendo el interruptor mental y avanzo.
Incluso logro extraer energía del fracaso: me enojo conmigo mismo y, de
inmediato, lucho por la revancha.
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