DEL CONOCIMIENTO A LA SABIDURIA
En «Del conocimiento a la sabiduría», Julio Olalla explora la diferencia crucial entre ambos
conceptos, argumentando que el conocimiento es una posesión que puede ser acumulada y
comercializada, mientras que la sabiduría no se puede poseer, sino que es algo que se vive.
Temas principales del libro
Olalla critica la visión del mundo occidental que prioriza el conocimiento como un fin en sí
mismo. En este paradigma, el conocimiento está ligado a la avaricia y a la acumulación de
respuestas, mientras que la sabiduría está relacionada con la gratitud y con la capacidad
de hacer las preguntas correctas. El autor propone una urgente actualización de nuestras
creencias para comprender mejor la vida y tomar decisiones más sabias, enfatizando que la
sabiduría es una forma de ser, no solo de saber.
Olalla también introduce la idea de que los seres humanos somos «holones», es decir, que
somos un todo en sí mismos pero incomprensibles sin ser parte de un todo mayor. La
desconexión con otros lleva al aislamiento, la locura y la pérdida de nuestra propia
identidad.
Otro punto clave es la distinción entre crecimiento y desarrollo. Para Olalla, el
crecimiento no es necesariamente sinónimo de desarrollo. Un crecimiento desmedido,
como el económico sin conciencia de los recursos, puede generar problemas, mientras que
el desarrollo implica una transformación profunda y sostenible.
La filosofía detrás del libro
La filosofía de Olalla se basa en el coaching ontológico, que se enfoca en el «observador»
que somos. Según él, la manera en que observamos el mundo (basada en el lenguaje, las
emociones y la cultura) determina nuestras acciones. Por lo tanto, para cambiar nuestras
vidas, es necesario cambiar primero la forma en que observamos el mundo. Un elemento
central de su filosofía es la idea de que muchas de nuestras acciones están motivadas por
el miedo, y que para superarlo debemos cultivar una vida con sentido y espiritualmente
plena.
El resumen de la presentación de Julio Olalla, titulada «Entender el origen para
diseñar el futuro del coaching Ontológico» (Segundo Simposio FICOP, 2018),
se centra en la profunda crisis del concepto de «saber» en la actualidad y cómo
el coaching ontológico emerge como una práctica transformadora para abordar
esta crisis.
Aquí tienes los puntos clave:
1. La Crisis del Saber
Olalla argumenta que el coaching aborda una crisis fundamental de nuestro
tiempo: la crisis del saber. No se trata de la cantidad de información que
tenemos, sino de lo que concebimos y entendemos como «saber» en la cultura
occidental.
• Saber vs. Sabiduría: La presentación reitera la distinción de su libro.
Nuestro saber actual está enfocado en la información, la predicción y el
control del mundo, dejando de lado la dimensión más profunda, la
sabiduría, que pertenece al dominio del alma y del ser.
2. El Observador y el Cambio Ontológico
El coaching ontológico se enfoca en el «Observador» que es la persona
(el coachee).
• El Observador Único: Cada individuo observa e interpreta la realidad de
una manera única, influenciada por su lenguaje, sus emociones y su
corporalidad.
• Aprendizaje de Segundo Orden: El objetivo del coaching no es enseñar
nuevas habilidades superficiales, sino provocar una mirada
interpretativa sobre la realidad del coachee. Esta nueva mirada busca
generar un cambio ontológico, es decir, una transformación profunda en
la forma de ser de la persona.
• La Conexión Ser-Acción: El coaching busca conectar el Ser (quién soy)
con la Acción (lo que hago), logrando un «hacer efectivo» y un «vivir
efectivo».
3. El Futuro del Coaching Ontológico
El futuro de la práctica, según Olalla, está íntimamente ligado a la reconexión con
el sentido y el servicio.
• Servicio a Otros: Una cualidad esencial del coach y un componente
necesario para el sentido de la vida es el servicio. Olalla sostiene que el
trabajo pierde su sentido y puede llevar a la depresión si se pierde el
contacto con la idea de que nuestro trabajo sirve a otros.
• Un Arte Basado en el Asombro: El coaching ontológico es más
un arte que una ciencia o tecnología mecánica. El origen de la práctica
debe venir del asombro (lo que no tiene sombra, la ausencia de sombra
cuando la luz es total) y de tener la capacidad de ser un observador
competente del «alma» de las personas.
• Diseñar el Futuro: Para diseñar el futuro de esta práctica, es necesario
volver constantemente a reflexionar sobre los conceptos básicos (las
distinciones) de la Ontología y expandir continuamente la concepción de lo
que es el saber, incluyendo la dimensión del espíritu humano.
