La Paz

Esta palabra de tres letras tiene una potencia que quizás te sorprenderá a lo largo del
recorrido de este interesante mundo. La paz, viene de lugares insospechados, sin
embargo cuando nos inunda irremediablemente encontramos un espacio de aceptación y
relajación. Una gran característica de la paz es que viene acompañada de la ausencia de
tensión. Esto lo puedes experimentar fácilmente en tu cuerpo, con este ejemplo.
Cuando caminas sin prisa a la orilla de una playa, tomando esas vacaciones que tanto
anhelabas, tus músculos estarán absolutamente entregados a la experiencia de la arena
húmeda, la brisa marina y los rayos del sol. Aunque es necesaria una cierta fuerza para
sostener tu cuerpo y dar pasos, el nivel de tensión a nivel muscular es prácticamente nulo.
Esto ejemplifica que el mundo emocional y la salud mental impactan directamente la
manera en la que habitamos nuestra corporalidad. Esto se nos nota dentro y fuera de
nuestra labor profesional. ¿Qué pasaría si llevarás el estado de paz en ese cuerpo a otros
ámbitos de tu vida? Te aseguro que tu relación con los demás, con tus compañeros de
trabajo, pares, y clientes sería muy distinta.
Exploremos entonces un poco más acerca de la paz reconociendo que esta también es
una emoción y muchas veces para entender la paz tenemos que reconocer sus opuestos.
Te invito a que intentes adivinar cuáles son los opuestos de la paz, y no me refiero a la
guerra. La contraparte de la paz es la resignación y el resentimiento. Éstas son dos
fuerzas que se caracterizan por mucha contracción, mucha tensión y ambas tienen un
cuerpo particularmente reconocible. Imagino que alguna vez has visto alguna persona
entrar o salir de una reunión donde su cuerpo comunicaba absoluta resignación, o quizás
mucho resentimiento, no sólo sus palabras, sino también el lenguaje no verbal en el cual
se movía su cuerpo te dejaba saber lo que ocurría dentro.
Más que hacer un tratado de resignación y resentimiento nos interesa reconocer que la
paz es un estado de aceptación y ambición, esta última en su mejor versión por supuesto.
Vayamos desgajando estos dos componentes. La aceptación, que es lo más cercano a la
paz es el punto donde hemos reconocido que no podemos cambiar el pasado. Cuando
desarrollamos la habilidad de reconocer que eso que sucedió ya no lo podemos cambiar
pero sobre todo que no está en nuestras manos que el resultado sea distinto. Quiero ser
muy claro en decir que no me refiero a que no nos importe aquello que no sucedió sino
que hemos aceptado valga la redundancia, que será imposible cambiar lo ocurrido.
Por ejemplo, si teníamos todas nuestras esperanzas puestas en que nos ofrecieran un
mejor puesto dentro de la organización y esto no ocurrió, sin embargo se los dieron a un
partner que juzgamos que no se lo merece, en ese instante tenemos la posibilidad de
movernos a la paz —aceptando que no podemos hacer nada al respecto— o iniciar el

camino hacia la resignación y el resentimiento, con lo cual sabemos que se notará y
sobretodo lo verán en nuestra corporalidad.
La paz es un estado emocional en el cual nuestra presencia, y nuestras conversaciones
internas están en congruencia total. Sobre todo lo que me cuento de manera privada y de
manera pública es honesto, genuino y congruente. No hay una disonancia entre una y otra
es muy poco probable que estemos en paz. Esta última frase me gusta muchísimo porque
estar en paz es una forma de ser que nos permite desarrollarnos de manera altamente
profesional en la organización. De manera personal, cuando estamos en paz se nos nota
completamente.
Cuando te cuentas internamente (o externamente con otros), que ciertas circunstancias
son injustas, o que no nos merecemos lo que nos dieron y nos merecíamos más, es muy
probable que entres en la resignación y el resentimiento. Obviamente que esto te aleja de
la Paz: mientras más tiempo pases resentido, más te alejas de la paz. La resignación el
resentimiento se acumulan, son como una masa madre que van duplicando su tamaño
con el paso del tiempo. Cuando volteas a ver tu resignación y resentimientos son tan
grandes que ya no caben dentro de ti y al menor de los roces explotas.
El impacto directo va sobre tu salud mental, pues constantemente te estás contando una
historia que te impide regresar a tu estado ideal, en este caso la paz. Son tantas las
conversaciones internas negativas que sostienes en una etapa como está, que
seguramente al poner la cabeza sobre la almohada hay bastante cansancio, tus ritmos
cambiaron, tu apetito está completamente desregulado, y tu sueño y tu descanso se ven
mermados.
La paz es un regalo que debemos aprender a dárnoslo y cultivarlo. Es ese estado
emocional que además de contagioso hace que los demás tengan ganas de colaborar
contigo, coordinar acción, crecer y generar ideas. Cuando en tu equipo hay personas
resentidas, y resignadas, es muy complejo generar ideas para crecer. Por el contrario
cuando parte de tu equipo está integrado por personas que cultivan y conocen la paz, es
relativamente fácil encontrar soluciones a problemas, estrategias e ideas, propuestas que
antes parecían impensables.
Una vez que has reconocido que la paz es un mundo emocional al cual tienes acceso y
derecho, es importante recordar que en cualquier momento la puedes generar. Es el
equivalente a traerla en el bolsillo y una de las cosas que pueden ocurrir es que se
convierte en parte de nuestra personalidad y una de las razones por las cuales la gente
desea colaborar con nosotros y aprender con nosotros.
Quizás en este punto te estés preguntando ¿qué ocurre cuando pierdo la paz? y ¿porque
hay algunas situaciones que todavía me sacan de mi paz? La respuesta es realmente
simple. Los seres humanos estamos en constante aprendizaje y dado que no podemos

ver ni predecir el futuro, muchas circunstancias nos van a mover el piso, nos van a
distraer, nos van a molestar, nos van a desilusionar. Esto no significa que el precio sea
perder nuestra estabilidad y nuestra salud mental, sin embargo es perfectamente normal
que las olas de la vida salpiquen y nos toquen y nos muevan. El simple ejercicio de
reconocer a la paz como un ingrediente esencial en la vida, te permite empezar a
fortalecer tu manera de actuar en el mundo y por tanto cada vez perder menos y menos
este maravilloso estado.
Una aliada infalible de la paz es el perdón. Y este es un tema bastante grande que quizás
no vamos a poder tocar a gran profundidad sin embargo quiero aprovechar para dejarte
aquí una idea potente: hay ocasiones donde el daño que nos han hecho, lo hemos
considerado como muy grave o muy grande. Tu aliado en este caso es el perdón. El
perdón es un tema que culturalmente nos cuesta pues pensamos que está conectado
con la condonación del evento o de la circunstancia, pero el perdón es para nosotros no
necesariamente para los demás, donde aseveramos que esto que ocurrió está en el
pasado y tenemos la capacidad de movernos al futuro dejando atrás lo que ocurrió.
Veamos algunas ideas para cultivar la paz dentro y fuera de la vida profesional:
1) Practica una actividad que involucre movimiento y que sobretodo te permita parar el
guión interno que te hace sentir malestar (caminar, correr, bailar, etc.).
2) Aprende un nuevo idioma: cuando inicias el aprendizaje de un nuevo idioma, todo tu
cerebro empieza entender el mundo desde otras perspectivas sobretodo bajas la
intensidad de tus pensamientos para poder dar a ese hemisferio cerebral la
oportunidad de abrir nuevos surcos neuronales.
3) La paz, la calma, y la respiración van de la mano, por lo tanto te invito a que busques
información acerca de estas otras dos aliadas que te permitirán fortalecer tu paz en
todos los ámbitos de la vida.
4) Practica algún ejercicio de atención plena, mindfullness, cualquier oportunidad para
bajar las revoluciones y la velocidad de los pensamientos te permitirá una mayor
presencia con lo cual accederás mucho más fácil a la paz.
5) Una forma segura de experimentar la paz es buscar otras personas que ya la tengan
dentro de sí mismas, de esta manera y como dijimos anteriormente, nos contagiamos
de su paz y es más fácil que la podamos experimentar.

Gonzalo Córdova
Web: www.gonzalocordova.com
Redes: @gonzalocordova
Gonzalo Córdova está dedicado al desarrollo humano, es un
reconocido estratega conversacional, experto en innovar
seres humanos y dinamizar líderes. Es facilitador,
conferencista, coach personal y organizacional. Ha
acompañado a miles de personas en procesos
internacionales de entrenamiento, transformación y liderazgo.
Certificado por la International Coach Federation, nivel PCC y
The Newfield Network USA. Ha sido mentorizado por Julio
Olalla, referente mundial del coaching ontológico. Licenciado
en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Anáhuac
México, fundador de BeingLab, organización con la cual ha
creado procesos de liderazgo y mejora para ejecutivos de
más de 25 países. Radica con su familia en San Francisco
California, EEUU.

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