¿Preocupado? 6 pasos para controlar tus pensamientos

¿Preocupado? 6 pasos para controlar tus pensamientos
Aprende a observar lo que está en tus manos y lo que está en manos
de los demás. Una coach te enseña cómo manejar tus preocupaciones.
POR: MARCELA HERNÁNDEZ Y HERNÁNDEZ, COACH EMPRESARIAL Y DE VIDA
¿Qué tal dormiste? Pastillas, té de flores, meditar, un baño caliente, esencias de
lavanda y velas aromáticas, son todos buenos remedios para ayudar a mejorar el
sueño, pero creo que nada de esto surtirá efecto si antes no buscamos trabajar
nuestros hábitos de pensamiento y el manejo de nuestras preocupaciones.
Preocuparse es de humanos. Hasta cierto punto puede ser positivo, ya que nos
permite prever las situaciones de riesgo a las que podremos enfrentarnos en un
futuro y nos mantiene alerta para responder a dichas circunstancias.
“Mi vida ha estado llena de terribles desgracias, la mayoría de las cuales nunca
sucedieron”.- Michel Eyquem de Montaigne
El problema surge cuando más allá de echar un vistazo al futuro nos instalamos
en la emoción de temor que éste nos genera y desgastamos nuestra energía para
hacer frente a algo que no está sucediendo y que posiblemente nunca suceda.
Claves para liberarte de tus preocupaciones
1. Vive en el presente
Las preocupaciones existen, de alguna manera todos experimentamos
incertidumbre por el futuro o dolor por lo vivido en el pasado. No podemos
desligarnos de nuestra línea del tiempo, pero si podemos trabajar
conscientemente para situarnos principalmente en el aquí y el ahora.
APRENDE A BLOQUEAR TU MENTE PARA CENTRAR TU ATENCIÓN EN EL
MOMENTO PRESENTE. NO PUEDES RESOLVER TODO AL MISMO TIEMPO.
Imagina que tu mente es una casa con muchos cuartos. No puedes estar en todos
los cuartos al mismo tiempo, es importante que te sitúes en uno y que imagines
como se van cerrando las puertas de todos los demás. Así podrás concentrarte y
hacer lo que tienes que hacer con mayor calidad y enfoque.
2. Un simulador estratégico
Ya mencionaba que la preocupación tiene un sentido positivo. Digamos que nos
sirve como un simulador para experimentar una situación de riesgo de manera
anticipada, de manera que podamos encontrar los recursos y habilidades para
hacerle frente de forma oportuna y eficiente.
Lo importante es que sepamos distinguir entre el simulacro y la realidad. Es

posible que si le damos más peso a la preocupación, experimentemos la situación
con demasiado estrés y éste nos impida concentrarnos para analizar el problema y
buscar soluciones.
3. Enfrenta tus demonios
En su libro, Cómo suprimir las preocupaciones, Dale Carnegie plantea una
fórmula mágica:
a) Pregúntate qué es lo peor que puede sucederte si nos consigues resolver el
problema.
b) Prepárate mentalmente para aceptar lo peor, si es necesario.
c) Trata de buscar opciones para mejorar lo peor o minimizar el impacto.
Quizá te des cuenta que el gran dragón que percibías como problema no se trata
más que de un ratón indefenso al cual puedes dominar fácilmente.
4. Recopila los hechos
Una de las mayores fuentes de preocupación es la confusión, esa falta de
claridad ante una situación que nos impide tomar una decisión; o bien, la
incertidumbre por lo que va a pasar o las dudas sobre nuestras decisiones.
El primer paso para disminuir las preocupaciones es tratar de encontrar todas las
evidencias posibles alrededor de lo que nos concierne. Debemos buscar los
hechos de manera objetiva e imparcial, sin juicios ni emociones que enturbien
nuestra mente.
5. Analiza los hechos
a) ¿En qué consiste el problema?
b) ¿Cuál es la causa del mismo?
c) ¿Cuáles son las soluciones posibles?
d) ¿Qué solución propones?
6. Toma decisiones
Una vez que analizaste los hechos, compara tu temor con tus recursos. Haz un
balance y date cuenta si tienes más recursos de los que creías para hacer frente a
tus preocupaciones. Quizás te des cuenta de que en efecto tu preocupación está
justificada y que en verdad te enfrentas a algo mucho más grande que tú.
Entonces es importante que aceptes esta condición y que busques los recursos
para hacerle frente de la mejor manera posible.
Observa la situación desde dos dominios principales: Lo que está en tus manos
y lo que está en manos de los demás.
NO TE DESGASTES TRATANDO DE CONTROLAR LO QUE NO TE CONCIERNE.
Plantea diversas opciones para tomar acción y lleva a cabo la que consideres más
efectiva.

La preocupación puede ser una gran herramienta para evitar y resolver
problemas futuros. Lo importante es que le des un tiempo y espacio específico
para que no se apodere de ti.
¿Qué te preocupa? Puedes rumiar en tus pensamientos catastróficos y
paralizarte por los mismos o tomar cartas en el asunto y dejar que el tiempo te dé
el veredicto final. Tú decides

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