No es falta de talento, es falta de conversación:
cómo mejorar la comunicación en los equipos
Gonzalo Córdova
Si observamos con honestidad la mayoría de los problemas en las organizaciones, retrasos,
conflictos, baja motivación, errores repetidos, desgaste humano, descubrimos algo en común: no
nacen por falta de capacidad técnica, ni por ausencia de recursos, sino por quiebres en la
comunicación.
Y aquí aparece una distinción fundamental desde la ontología del lenguaje:
Las organizaciones no son estructuras, ni procesos, ni organigramas. Las organizaciones son
redes de conversaciones.
Un equipo no funciona mejor porque tenga mejores herramientas, sino porque conversa mejor. Y
cuando decimos “conversar mejor” no hablamos solo de hablar más, sino de hablar con mayor
conciencia, con mayor responsabilidad y con mayor coherencia emocional.
1. El lenguaje no solo describe la realidad, la crea
Desde el enfoque ontológico entendemos que el lenguaje no es meramente descriptivo. No solo
relata lo que ocurre: genera mundos posibles.
Cuando en un equipo se repiten frases como:
• “Aquí siempre ha sido así”
• “Eso no va a resultar”
• “No vale la pena intentarlo”
• “Nunca nos escuchan”
No estamos frente a opiniones inocentes. Estamos frente a actos lingüísticos que cierran futuro.
Los líderes, empresarios y emprendedores necesitan comprender que cada palabra abre o cierra
posibilidades. Un equipo que vive en declaraciones de imposibilidad termina comportándose de
manera limitada, incluso aunque tenga talento de sobra.
Mejorar la comunicación comienza por elevar la conciencia sobre qué conversaciones estamos
sosteniendo y cuáles estamos evitando.
2. Escuchar no es lo mismo que oír
Uno de los mayores quiebres en los equipos no es que las personas no hablen, sino que no se
escuchan.
Desde el coaching ontológico distinguimos que escuchar no es un acto pasivo. Escuchar es
interpretar desde nuestra historia, creencias, emociones y juicios. Nunca escuchamos “la realidad”,
escuchamos nuestra versión de la realidad.Por eso, muchas veces, dos personas salen de la misma reunión con interpretaciones
completamente opuestas.
Mejorar la comunicación implica desarrollar una escucha más limpia, más curiosa y menos
defensiva.
Una escucha que se pregunta:
• ¿Desde qué emoción estoy escuchando?
• ¿Qué juicios estoy haciendo sin verificar?
• ¿Qué estoy dando por obvio sin haberlo conversado?
Los equipos que logran mejores resultados no son los que menos conflictos tienen, sino los que
conversan los conflictos a tiempo.
3. Emocionalidad consciente: el gran factor invisible
No hay conversación sin emoción.
Y sin embargo, durante años, el mundo organizacional intentó separar la emoción del trabajo,
como si fuera posible dejarla en la puerta.
Hoy sabemos que eso no solo es imposible, sino contraproducente.
La emocionalidad define:
• Cómo escuchamos
• Qué decimos
• Qué callamos
• Cómo interpretamos al otro
• Cómo actuamos frente a la incertidumbre
Un equipo dominado por emociones como el miedo, la resignación o la desconfianza tendrá
conversaciones defensivas, reactivas y poco creativas.
En cambio, equipos que cultivan emocionalidades como la confianza, la apertura y la
responsabilidad generan conversaciones más honestas y efectivas.
Mejorar la comunicación no es solo mejorar el lenguaje verbal, sino gestionar el clima emocional
desde donde ese lenguaje emerge.
4. El poder de las declaraciones claras
Uno de los mayores problemas en los equipos es la ambigüedad.
Se supone, se sobreentiende, se asume… pero no se declara.
Desde la ontología del lenguaje, las declaraciones tienen un poder enorme: crean nuevos
contextos.
Declaraciones como:
• “No sé”
• “Necesito ayuda”
•“Esto no está funcionando”• “Me comprometo a…”
• “Hasta aquí llegamos”
Son actos de liderazgo, no de debilidad.
Un equipo mejora su comunicación cuando aprende a declarar con claridad:
• Qué sí
• Qué no
• Qué es prioridad
• Qué no es negociable
• Qué se espera de cada rol
La falta de declaraciones claras genera frustración, reproches silenciosos y desgaste innecesario.
5. Pedidos, ofertas y promesas: el corazón de la coordinación
Toda organización funciona a través de compromisos.
Y todo compromiso nace de una conversación bien hecha.
Muchos conflictos surgen porque:
• Los pedidos no fueron claros
• Las ofertas no fueron explícitas
• Las promesas no se gestionaron correctamente
Un pedido efectivo tiene condiciones claras: quién, qué, para cuándo y para qué.
Una promesa responsable considera capacidad, recursos y contexto emocional.
Cuando un equipo aprende a hacer pedidos claros y a prometer con responsabilidad, la confianza
aumenta y el resentimiento disminuye.
6. El rol del líder como diseñador de conversaciones
Aquí aparece una distinción clave para líderes y empresarios:
El liderazgo no consiste en tener todas las respuestas, sino en diseñar las conversaciones
correctas.
El líder es un arquitecto conversacional.
Es quien habilita espacios para hablar de lo que normalmente se evita:
• Errores
• Miedos
• Expectativas no cumplidas
• Conflictos relacionales
• Aprendizajes pendientes
Un líder que solo gestiona tareas, pero no conversaciones, termina apagando incendios en lugar
de construir futuro.
7. Conversaciones difíciles: el punto de inflexiónLos equipos no se rompen por tener conversaciones difíciles, se rompen por no tenerlas.
Mejorar la comunicación implica desarrollar la capacidad de sostener conversaciones incómodas
con respeto, presencia y responsabilidad emocional.
Esto requiere:
• Separar hechos de interpretaciones
• Hablar desde el “yo” y no desde la acusación
• Reconocer la emoción presente sin justificarla
• Escuchar para comprender, no para ganar
Las conversaciones difíciles, bien sostenidas, fortalecen los equipos. Evitarlas los debilita.
8. La coherencia como base de la confianza
La confianza no se construye con discursos inspiradores, sino con coherencia.
Cuando lo que se dice, lo que se hace y lo que se siente están alineados, la comunicación fluye.
Cuando hay incoherencia, el equipo lo percibe, aunque no siempre lo verbalice.
Mejorar la comunicación en equipos es también un trabajo interno:
• Revisar nuestras promesas
• Honrar nuestros compromisos
• Reconocer nuestros quiebres
• Pedir disculpas cuando corresponde
9. Equipos que aprenden conversando
Finalmente, los equipos más efectivos no son los que nunca fallan, sino los que aprenden de lo
que ocurre.
Y el aprendizaje colectivo solo sucede cuando existen conversaciones reflexivas:
• ¿Qué pasó?
• ¿Qué hicimos bien?
• ¿Qué podríamos hacer distinto?
• ¿Qué aprendemos de esto?
La comunicación se vuelve entonces una herramienta de evolución, no solo de coordinación.
Si tuviera que resumir todo en una sola idea sería esta:
La calidad de los resultados de un equipo es proporcional a la calidad de sus conversaciones.
Invertir en mejorar la comunicación no es un lujo, es una decisión estratégica.
Porque cuando el lenguaje se vuelve consciente, la emocionalidad se ordena y los equipos dejan
de sobrevivir para empezar a crear.Gonzalo Córdova
Web: www.gonzalocordova.com
Redes: @gonzalocordova
Gonzalo Córdova está dedicado al desarrollo humano, es un reconocido estratega conversacional,
experto en innovar seres humanos y dinamizar líderes. Es facilitador, conferencista, coach personal
y organizacional. Ha acompañado a miles de personas en procesos internacionales de
entrenamiento, transformación y liderazgo.
Certificado por la International Coach Federation, nivel PCC y The Newfield Network USA. Ha sido
mentorizado por Julio Olalla, referente mundial del coaching ontológico. Licenciado en Ciencias de
la Comunicación por la Universidad Anáhuac México, fundador de BeingLab, organización con la
cual ha creado procesos de liderazgo y mejora para ejecutivos de más de 25 países. Radica con
su familia en San Francisco California, EEUU.
