Por qué dejar de controlar todo en mi empresa es lo más difícil, y lo mejor, que he hecho

Por qué dejar de controlar todo en mi empresa es

lo más difícil, y lo mejor, que he hecho

Ser fundador de una empresa conlleva ventajas y desventajas. Sigue leyendo para

conocer los pasos que puedes dar para escalar tu negocio mientras te conviertes

en un líder más centrado y visionario.

POR EMILY REYNOLDS

Conclusiones Clave

Dejar ir el control no es perder poder, es crear las condiciones para que tu

empresa crezca sin depender de ti.

Fomenta la confianza, la creatividad y el empoderamiento del equipo.

Delegar permite a los líderes enfocarse en la visión, no en las operaciones

del día a día.

La vulnerabilidad no es debilidad: es la base del crecimiento auténtico en el

liderazgo.

No me gusta especialmente mostrarme vulnerable. No es una cualidad que se vea

con frecuencia en los líderes de alto rendimiento, y me hace sentir como si

estuviera decepcionando a los demás y mostrándome débil al mismo tiempo. Pero

es algo en lo que estoy trabajando en este momento: intentar cambiar mi

mentalidad y ver la vulnerabilidad como una fortaleza en lugar de una

carencia.

¿Por qué? Porque he aprendido que la vulnerabilidad en realidad abre más

puertas de las que cierra. Es una cualidad suave, empática, que me hace parecer

más humana y menos robótica, lo cual también reduce en gran medida esas

vibras de jefa tóxica que los empleadores (bueno, yo) a veces transmitimos.

En este camino de permitirme ser más vulnerable, he descubierto que dos rasgos

de mi personalidad han sido particularmente responsables de bloquear ese

proceso: mi perfeccionismo y mi necesidad de control.

Reconozco que ambos atributos han sido fundamentales para el éxito de mi

agencia de relaciones públicas, pero ahora me doy cuenta de que también han

sido ingredientes clave en un estilo de liderazgo que ha hecho que algunos

miembros de mi equipo se sientan desmotivados y sin poder de decisión. Justo lo

contrario de lo que siempre he querido lograr.

Reemplazar la desmotivación con empoderamientoSí, aunque no me daba cuenta, esas tendencias controladoras que yo creía

responsables del crecimiento constante de mi empresa durante los últimos 15

años en realidad estaban limitando ese crecimiento y frenando la creatividad de mi

equipo. Me tomó muchas conversaciones difíciles con distintas personas llegar a

esta conclusión, pero una vez que lo entendí, supe que tenía que hacer algo para

cambiar la situación. Porque cuando las personas sienten que les están

cortando las alas en sus roles, se van.

Si quería seguir escalando mi negocio en el cambiante mundo de las relaciones

públicas, necesitaba compartir parte del control con otras manos capaces y, en el

proceso, compartir también los logros y sustituir la mentalidad de “yo” por una de

“nosotros”. Sobre todo, necesitaba desarrollar confianza en las increíbles

habilidades y perspectivas de mi equipo. Los pasos que tomé para lograrlo, pasos

que todavía sigo dando, me han permitido ampliar mi visión como emprendedora y

convertirme en una mejor líder, con más perspectiva de futuro y una base más

sólida.

Aquí tienes tres formas de desarrollar confianza en tu equipo.

1. Contrata a personas increíbles

Cuando empecé por mi cuenta, contrataba a cualquiera que me cayera bien.

Podía estar formada en una panadería, conversar con una señora con gran

personalidad y, de pronto, ya le estaba preguntando si quería escribir mis

propuestas. O estaba en una tienda de manualidades enmarcando el último

diploma de mi hija, conocía a un empleado apasionado por la fotografía… y antes

de darme cuenta, le estaba ofreciendo trabajo para mi próxima sesión de fotos.

Este enfoque venía con buenas intenciones y generaba buena vibra, pero al

final significaba trabajar con personas que no tenían la experiencia

necesaria para cumplir con las exigencias del puesto por su cuenta. Como

imaginarás, eso no generaba independencia para ninguna de las partes, así que

tuve que replantearme por completo mi modelo de contratación.

Hoy, busco habilidades excepcionales desde el primer momento. No necesitas

tener décadas de experiencia específica para cada puesto en mi equipo, soy una

firme creyente en dar oportunidades a quienes están empezando y en fomentar el

talento en crecimiento, pero sí necesito ver un gran potencial y una enorme

motivación.

Con mi experiencia en comunicación de crisis para figuras públicas, considero a

mi equipo como altamente calificado y competente. Cada integrante brilla en su

área de especialidad y destaca en su campo. Por eso, hoy me siento totalmente

cómoda delegando tareas que antes insistía en hacer yo misma.2. Aléjate del correo y de las videollamadas

Hasta hace no mucho, cada día tenía miles de correos en mi bandeja de entrada.

No estoy exagerando: miles. ¿La razón? Le pedía a cada miembro de mi equipo

que me copiara en absolutamente todo. No estoy exagerando: en todo.

Con el tiempo, esto no solo se volvió inmanejable, sino que quedó claro que era

innecesario. ¿De verdad necesitaba ver un mensaje preguntándole a un cliente si

prefería usar o no su segundo nombre? Más allá de la cantidad absurda de

palabras que leía a diario (y cada noche, y cada fin de semana), una evaluación

interna reveló que a mi equipo no le gustaba nada mi “política de cc”. Se sentían

vigilados, cuestionados y, por supuesto, desconfiados.

Por razones prácticas y humanas, renuncié a mi reinado como la reina del “cc”, y

todos —yo incluida— somos mucho más felices. Incluirme en todos los

intercambios no solo abría la puerta a que me inundaran con dudas y esperaran

mi aprobación para cada paso, también limitaba seriamente su capacidad de

tomar decisiones, su confianza y sus ganas de ir más allá.

Ya no leo cada correo que se envía a nuestros clientes ni exijo estar presente en

todas las videollamadas. (Aclaración: sigo pidiendo que el personal junior me

incluya al principio, pero una vez que pasa el periodo de prueba, suelto el control y

les dejo manejar sus propios mensajes y reuniones). Esto no solo me ha ahorrado

muchísimo tiempo, sino que, más importante aún, me enseñó el enorme valor de

soltar: mi empresa no se vino abajo, seguimos más firmes que nunca y, la verdad,

nadie necesitaba mi supervisión las 24 horas del día.

3. Contrata a un project manager

Sé que este paso implica una inversión, pero vale cada centavo. ¿Por qué?

Porque cuando te liberas de las operaciones diarias de tu negocio, cuando dejas

de hacer las agendas, llenar bases de datos, responder dudas de recursos

humanos, gestionar solicitudes de vacaciones, reservar viajes o reponer el papel

higiénico, adivina qué: por fin puedes enfocarte en el futuro de tu empresa.

Puedes buscar nuevos clientes, desarrollar nuevos productos o servicios, y volver

a soñar. ¿Lo mejor de todo? Esta persona no tiene que ser experta en tu industria.

Si fabricas protectores de canaletas, no necesita ser especialista en mejoras del

hogar. Si tienes un restaurante, no necesita haber ido a una escuela de

gastronomía. Solo necesita hacer muy bien una cosa: gestionar, organizar,

mantener todo en movimiento y asegurarse de que nada se salga del camino.

Yo llamo a mi project manager el “hada madrina” de mi negocio porque confío en

que sobrevuela toda la operación con una vista panorámica y agita su varita

mágica justo donde detecta un posible problema. Su papel es destrabar cuellos debotella, dar empujoncitos para que se cumplan los plazos y recordarnos nuestras

responsabilidades a todos.

No tiene que estar físicamente en la oficina; de hecho, la mía trabaja de forma

remota. Pero sumar este rol a mi equipo me ayudó a soltar el hábito

de microgestionar, el síntoma más evidente de mi cada vez más lejano

perfeccionismo controlador.

Conclusión

Supongo que todo esto se resume en una palabra: delegar. Si eres un(a)

emprendedor(a) extremadamente ocupado(a), como yo, con muchas otras

obligaciones y actividades fuera del trabajo, dudo seriamente que tu negocio

pueda prosperar y tu equipo realmente brillar sin que aprendas a delegar. Tienes

que probarlo. Explorar hasta dónde se puede estirar. Decidir qué estás

dispuesto(a) a soltar y qué no.

Pero nunca subestimes el poder de delegar. Cuando sueltas el control y dejas

que tu equipo haga aquello para lo que los contrataste, te sorprenderán los

resultados. Seguirán buscándote para recibir liderazgo y guía, pero no pisarán el

freno ni detendrán el avance esperando tu visto bueno en cada paso.

https://spanish.entrepreneur.com/consultoria/por-que-dejar-de-controlar-todo-en-

mi-empresa-es-lo-mas/493496

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Te podría gustar